Consideraciones especiales para los niños
Las necesidades de hidratación de los niños no son tan diferentes a las de los adultos. Sin embargo, los bebés y los niños son más susceptibles a la deshidratación que los adultos porque pesan menos y tienen una producción más elevada de agua y electrolitos. Los niños también tienen una capacidad menor de transpiración que los adultos, lo que implica que se pueden sobrecalentar más rápido.
Las pautas generales de hidratación del Instituto de Medicina de EE. UU. sugieren que los niños sanos entre 4 y 8 años necesitan alrededor de 7,5 tazas de líquidos por día, mientras que los niños entre 9 y 13 años y las mujeres entre 14 y 18 años necesitan alrededor de 10 tazas. Los hombres entre 14 y 18 años necesitan alrededor de 14 tazas. Al igual que los adultos, la mayoría de los niños recibe alrededor del 80 por ciento del líquido que necesita de las bebidas y alrededor del 20 por ciento de los alimentos. Al igual que los adultos, los niños satisfarán sus necesidades de hidratación si se dejan llevar por la sed. Todas las bebidas, inclusive el agua, la leche, el jugo y otros líquidos, pueden ayudar a que los niños obtengan la hidratación necesaria.
Si son físicamente activos, los niños pueden aumentar considerablemente la cantidad de líquidos que necesitan consumir. Como los cuerpos de los niños no se enfrían de manera eficiente, los padres y los tutores deben estar atentos a su consumo de líquidos. Además, deben organizar recreos regulares para que los niños que juegan al aire libre consuman líquidos, sobre todo si hace calor. Los bebés y los niños pequeños que no pueden expresar su necesidad de beber también corren riesgos durante los días de altas temperaturas.
Debido a que la deshidratación severa puede poner la vida en peligro, también es importante reconocer los signos de deshidratación y actuar de inmediato para ayudarlas a refrescarse y a rehidratarse. La deshidratación se clasifica en leve, moderada o grave según la cantidad de líquido que haya perdido el cuerpo o que no se haya reabastecido.
La deshidratación moderada puede aumentar la sensación del esfuerzo que requiere una actividad y provocar fatiga, dolores de cabeza y confusión. Los adultos deben estar atentos a los niños que se están deshidratando y ayudar a que se enfríen. Cuando es grave, la deshidratación se convierte en una emergencia que pone en peligro la vida. Si un niño experimenta alguno de estos síntomas, comuníquese con su proveedor de atención médica inmediatamente.
Entre los síntomas de deshidratación severa se incluyen:
- Falta de lágrimas
- Boca y lengua reseca
- Ojos hundidos
- Piel grisácea
- Fontanelas hundidas en la cabeza del bebé
- Disminución de producción de orina
La hiponatremia y los niños
La hiponatremia, una enfermedad grave donde los niveles de sodio en la sangre bajan demasiado, se puede desarrollar como resultado de beber cantidades excesivas de líquido, generalmente en un período breve de tiempo, en ausencia de un suplemento de sodio. De acuerdo con la American Academy of Pediatrics, esta enfermedad es inusual entre atletas jóvenes que realizan ejercicio durante menos de cuatro horas. La AAP establece que las bebidas deportivas pueden ser útiles para los niños que necesitan estímulo para beber suficiente líquido a fin de mantenerse hidratados y evitar la hiponatremia, y puede ser mejor que el agua para atletas que competirán o practicarán durante más de una hora.
Consejos para mantener hidratados a los niños activos
- Esté muy atento a las necesidades de hidratación de los niños que están jugando al aire libre, sobre todo si hace calor.
- Haga que los niños consuman líquido antes de salir a jugar y dígales que vuelvan para beber algo con frecuencia.
- Sirva bebidas frías para promover el mayor consumo de líquidos.
- Recuerde que muchos alimentos tienen un gran porcentaje de agua y contribuyen al consumo total de líquidos. Las frutas, las verduras, las sopas e incluso las paletas heladas contienen cantidades elevadas de agua.
- Guarde botellas de agua en las mochilas y en las viandas de los niños que van a la escuela o a realizar otras actividades.
Ofrezca a sus hijos bebidas que les gusten.
Los estudios indican que los niños activos consumen más líquidos y se mantienen mejor hidratados cuando el líquido es saborizado. Las bebidas endulzadas con edulcorantes calóricos o con edulcorantes bajos en calorías o sin calorías pueden contribuir en gran medida a la hidratación, ya que tienen un sabor dulce que estimula al niño para que consuma más líquidos. Cuando se consumen bebidas endulzadas con azúcar y otros edulcorantes calóricos, es importante recordar que todas las calorías cuentan, incluidas aquellas que provienen de bebidas calóricas. La mayoría de los expertos en nutrición, incluida la American Dietetic Association, concuerda en que todos los alimentos y bebidas son compatibles con un estilo de vida saludable y activo que incluya una dieta balanceada, adecuada y actividad física habitual.
La clave es ayudar a que los niños disfruten de los alimentos y bebidas dulces como parte de una dieta balanceada y adecuada que cumpla con sus necesidades nutricionales y que mantenga el equilibrio entre las calorías de todo tipo de fuentes, incluidas las bebidas, y las necesidades energéticas del cuerpo. Para ofrecer un sabor dulce con niveles de calorías que cumplan con las necesidades de cada individuo, elija porciones de tamaños apropiados e incluya bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías y sin calorías, incluidos el aspartame, la sucralosa y el extracto de estevia.
Para obtener más consejos sobre hidratación, consulte nuestra Lista sobre hidratación.