La vitamina C, también denominada ácido ascórbico, es una vitamina soluble en agua necesaria para la cicatrización de las heridas, el funcionamiento inmunológico y la síntesis de las hormonas, los aminoácidos y el colágeno. El colágeno es una proteína que se halla en el tejido conectivo, los huesos, los dientes, los tendones y los vasos sanguíneos. La vitamina C también funciona como un antioxidante, ya que ayuda a eliminar los radicales libres, los cuales pueden ser nocivos para el cuerpo.
Los alimentos que contienen vitamina C son el pimiento verde, la coliflor, el brécol, el repollo, las papas, el tomate, la frutilla, las papayas, las frutas cítricas y los cereales fortificados listos para el consumo.
Además, esta vitamina se halla presente en las bebidas como los jugos de frutas naturales, especialmente los jugos de frutas cítricas, como la naranja, en los jugos de uva y de tomate, en algunas bebidas a base de jugo comunes y fortificadas.
Se aconseja que la mayoría de las mujeres consuman 60 miligramos y los hombres 75 miligramos de vitamina C por día. Existen excepciones para los fumadores, quienes deberían agregar 35 miligramos más de vitamina C en el consumo diario a fin de ayudar a combatir el estrés que produce el humo del cigarrillo y para las mujeres lactantes, que necesitan 100 miligramos por día para cubrir las necesidades adicionales de sus bebés. Se recomienda que las mujeres embarazadas ingieran 70 miligramos por día.
El consumo de alimentos ricos en hierro, como la carne y los cereales fortificados, en combinación con alimentos y bebidas que contienen vitamina C, ayuda a capturar y a absorber el hierro.