El fósforo, o fosfato, es un mineral que se halla en todo el cuerpo. El fósforo es un componente estructural fundamental para los huesos y las membranas biológicas. Asimismo, ayuda a mantener la acidez (pH) sanguínea dentro de los valores normales, interviene en el crecimiento del tejido y participa en el almacenamiento temporal y la transferencia de la energía producida por los procesos metabólicos.
El fósforo se encuentra en la leche, el queso, la carne, el pan, el salvado, los cereales, los huevos, los frutos secos, el pescado, los jugos de frutas naturales, las bebidas a base de jugo, las bebidas a base de soja, las bebidas sin alcohol, las bebidas sin alcohol de bajas calorías y las bebidas deportivas.
Se recomienda que los adultos mayores de 18 años consuman 700 miligramos de fósforo por día, entre ellos se incluye a las mujeres embarazadas y las lactantes. Por lo general, los adultos estadounidenses consumen a diario entre 1000 y 1600 miligramos de fósforo, de modo que los casos de deficiencia de este mineral son poco frecuentes en los adultos saludables. La ingesta inadecuada de fósforo puede conducir a pérdida de masa ósea, debilidad o falta de apetito.
Dado que el fósforo se halla ampliamente en alimentos y bebidas, la mayoría de los adultos estadounidenses ingieren abundantes cantidades de este mineral en sus comidas.