
Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes es importante para la salud a largo plazo de un creciente grupo de personas en países desarrollados de todo el mundo. Si bien existen factores de riesgo muy conocidos para estas enfermedades, los médicos también advirtieron en algunas personas una concentración mayor de varios de estos factores de la que generalmente se hubiera esperado. Esta concentración, que alguna vez se definió como síndrome X, ahora se conoce como síndrome metabólico, que refleja mejor su vínculo con la resistencia a la insulina y otras anomalías en el metabolismo.
Recientemente los datos epidemiológicos han vinculado con el síndrome metabólico alimentos y bebidas específicos, como las bebidas carbonatadas comunes y de bajas calorías. Para comprender mejor el síndrome metabólico y la función de las dietas y otros estilos de vida, el Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar (The Beverage Institute for Health & Wellness, BIHW) de The Coca-Cola Company habló con el conocido cardiólogo Peter H. Jones, MD, FACP.
BIHW: ¿Qué es el síndrome metabólico?
Dr. Jones: El síndrome metabólico es una concentración de varios factores que pone en riesgo a una persona de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y posiblemente, muerte prematura. Estos factores son: alto índice de masa corporal (IMC) junto con un gran contorno de cintura, alta tensión arterial, dislipidemias, incluidos los triglicéridos altos y bajos niveles de colesterol de lipoproteína de alta densidad o HDL, y altos niveles de glucosa en ayunas, que generalmente indica una resistencia subyacente a la insulina.1 Cuando se presentan al menos tres de estos cinco factores, se diagnostica síndrome metabólico.
| Criterios de ATP/NCEP para el síndrome metabólico Presencia de al menos tres de los siguientes: |
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| Contorno de cintura | ≥ 40 pulgadas (≥102 cm) en hombres; ≥ 35 pulgadas (≥88 cm) en mujeres |
| Triglicéridos | ≥ 150 mg/dl (≥ 1,7 mmol/l) |
| Colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad) | ≤ 40 mg/dl (≤ 1,0 mmol/l) en hombres; ≤ 50 mg/dl (≤ 1,3 mmol/l) en mujeres |
| Tensión arterial | ≥ 130/85 mm Hg |
| Glucosa en ayunas | ≥ 110 mg/dl (≥ 6,1 mmol/l) |
Fuente: Reporte final del Tercer Informe del Panel de Expertos del Programa Nacional Educativo sobre el Colesterol (NCEP) sobre la Detección, Evaluación y Tratamiento del alto colesterol en sangre en adultos (Panel de tratamiento en adultos III). Circulación 2002;106:3143-3421. (En inglés)
BIHW: ¿Por qué preocupa tanto el síndrome metabólico?
Dr. Jones: Las personas con síndrome metabólico tienen un riesgo dos veces mayor de padecer enfermedades cardiovasculares y cuatro veces mayor de desarrollar diabetes.2 No tenemos la certeza de si el riesgo se incrementa sólo con la mera presencia de tres o más factores de riesgo individuales. Sin embargo, sí sabemos que es muy importante identificar lo antes posible a las personas con esta concentración de factores de riesgo que componen el síndrome metabólico, porque nos da la gran oportunidad de ayudarlos a cambiar sus estilos de vida para reducir el riesgo de eventos adversos, como la diabetes o los ataques cardíacos.2
Otros problemas de salud relacionados con el síndrome metabólico son la apnea del sueño, los ovarios poliquísticos, el hígado adiposo, la hiperuricemia y un estado proinflamatorio caracterizado por la alta proteína C reactiva.3 El último es actualmente de gran interés científico y técnico por su relación con la obesidad, las enfermedades cardíacas, la diabetes y posiblemente otras enfermedades sistémicas como el cáncer y el potencial beneficio de los fitoesteroles, los fitonutrientes y otros nutrientes.
BIHW: ¿Quién está más propenso a desarrollar el síndrome metabólico?
Dr. Jones: El síndrome metabólico se presenta más comúnmente en personas con sobrepeso, especialmente aquéllas clasificadas como obesas. Según los datos más recientes de la Encuesta sobre el Examen de la Salud y Nutrición Nacional (National Health and Nutrition Examination Survey, NHANES), los índices del síndrome metabólico son de alrededor del 60 por ciento en hombres con un IMC superior a 30, y del 22 por ciento en hombres con un IMC de 25 a 30. Entre las mujeres se percibe un patrón similar; el síndrome metabólico se presenta en alrededor del 50 por ciento de las mujeres con un IMC superior a 30.4
Si bien el peso corporal excesivo es un factor claramente importante, la genética, el origen étnico y la edad también son relevantes. Por ejemplo, el índice según la edad entre los mexicanos- americanos es del 32 por ciento, en comparación con el 24 por ciento correspondiente a las personas de raza blanca y el 22 por ciento a los afroamericanos. Posiblemente a excepción de los afroamericanos, donde la prevalencia es un 57 por ciento superior en mujeres que en hombres, el sexo parece ser menos importante.5 Y el envejecimiento, definitivamente, es un factor importante. La prevalencia entre adultos de 60 a 69 años es de casi el 44 por ciento, que representa casi el doble de prevalencia según la edad para toda la población.5
BIHW: ¿Pueden desarrollar el síndrome metabólico las personas que no son obesas?
Dr. Jones: Sí. Gracias a los datos de la encuesta NHANES, descubrimos que la prevalencia aumenta gradualmente con el IMC, de alrededor del 1 al 3 por ciento en los IMC entre 18,5 y 21, y a cerca del 9,6 al 22 por ciento en los IMC de 25 a 26.4 Estas personas son consideradas metabólicamente obesas porque, si bien no tienen el IMC alto típico del síndrome metabólico, sí tienen varios de los otros factores de riesgo característicos, como la resistencia a la insulina, la alta tensión arterial, los altos niveles de colesterol y un alto nivel de grasa visceral (barriga). La genética definitivamente podría ser importante en este caso, pero la mayoría de estas personas tienen un alto porcentaje de grasa corporal a pesar de tener un IMC relativamente normal. También tienden a ser físicamente inactivas.
BIHW: ¿Cuál es la patofisiología subyacente del síndrome metabólico?
Dr. Jones: La hipótesis predominante es que una combinación de hipernutrición y la falta de actividad física llevan a la obesidad y, en personas genéticamente propensas, a la prominente acumulación de grasa intraabdominal o visceral (barriga) y a la resistencia a la insulina características del síndrome metabólico. Sin embargo, no se sabe si la resistencia a la insulina es primaria o secundaria al aumento de peso.
BIHW: ¿Los niños pueden desarrollar el síndrome metabólico?
Dr. Jones: El síndrome metabólico predominantemente se presenta en adultos, pero los índices en aumento de la obesidad infantil lo convierten en un caso más común en personas jóvenes. Entre los adolescentes con sobrepeso u obesidad, la prevalencia es superior al 30 por ciento.6 Hallazgos similares en Bélgica indicaron la presencia del síndrome metabólico en el 39 por ciento de los adolescentes obesos, pero en sólo el 2,8 por ciento de los adolescentes con sobrepeso y en menos del 1 por ciento de los adolescentes con peso normal.7 Cambiar los hábitos de los adolescentes que pueden ser propensos a la obesidad puede evitar o retrasar problemas de salud en la edad adulta.
BIHW: ¿De qué manera las personas pueden controlar el síndrome metabólico?
Dr. Jones: Las personas deben centrarse en la pérdida de peso y en hacer más ejercicios porque los cambios en el estilo de vida reducen los factores de riesgo. Sabemos que el exceso del peso corporal, que por lo general es el resultado de un consumo de más calorías de las que se queman, afectará todos los componentes del síndrome metabólico. Sin duda, las personas no pueden cambiar su composición genética, su origen étnico, su sexo ni su edad, por eso hacer frente a estos factores no es una opción.
La primera cuestión es el exceso de grasa corporal y el aumento de peso. Los datos epidemiológicos del Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses’ Health Study) indican que incluso un pequeño aumento de peso corporal moderado entre los 18 y 38 años puede incrementar considerablemente la morbilidad y la mortalidad. Puntualmente, dicho estudio descubrió que por cada 11 libras de peso que se aumentó en un período de 20 años, la incidencia de diabetes aumentó un 84 por ciento en asiáticos, un 44 por ciento en hispanos, un 37 por ciento en caucásicos y un 38 por ciento en afroamericanos.8BIHW: ¿Qué importancia tiene hacer ejercicios?
Dr. Jones: Es sólida la evidencia que respalda la importancia de los ejercicios. Tanto el ejercicio a corto plazo como el continuo mejoran la sensibilidad a la insulina. En el estudio Heritage Family, un 30 por ciento de los participantes con síndrome metabólico inicial superó la enfermedad luego de participar en un programa de ejercicios aeróbicos.9 O’Leary descubrió que un programa de ejercicios aeróbicos de 12 semanas revirtió la resistencia a la insulina en un grupo de hombres y mujeres ancianos obesos10, y un estudio finés descubrió que los ejercicios de resistencia y aeróbicos reducían el riesgo del síndrome metabólico.11
Los resultados epidemiológicos del Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses’ Health Study) demostraron que un IMC alto y realizar poco ejercicio en forma habitual estaban relacionados con un alto riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares.12 En un estudio realizado por Redman y sus colegas, el ejercicio y la restricción calórica tenían un mayor impacto en el estado físico y los índices metabólicos que sólo la restricción calórica más severa.13
BIHW: ¿Existe alguna dieta especial para controlar el síndrome metabólico?
Dr. Jones: No necesariamente, aunque considero que la dieta mediterránea es el mejor enfoque porque se centra en el consumo de muchas frutas y verduras, cereales integrales y grasas monosaturadas y poliinsaturadas. Recientemente también recibió cierto apoyo de un estudio transversal realizado en Grecia, que observó específicamente el interrogante de las opciones de alimentos y el síndrome metabólico. Ese estudio descubrió que un patrón alimentario que incluía frutas, verduras, pescado, legumbres y cereales (la dieta mediterránea en esencia), estaba relacionado con una menor posibilidad de tener síndrome metabólico y todos sus componentes, a excepción de los niveles de glucosa elevados. Los componentes dietarios más relacionados con el síndrome metabólico son las papas, la carne y el alcohol.14
Independientemente del enfoque dietario, el objetivo es perder peso consumiendo menos calorías y realizando más actividad física. En general, el objetivo es perder un 10 por ciento del peso corporal inicial. Actualmente, hay cierto debate en la información sobre la distribución más adecuada de macronutrientes para alcanzar este objetivo, y el debate se centra en la cantidad y el tipo de carbohidratos. Las dietas bajas en carbohidratos parecen tener un efecto más positivo para aumentar el HDL y bajar los triglicéridos, mientras que las dietas de bajo contenido graso parecen ser más eficaces para reducir la LDL.15, 16
BIHW: ¿Qué importancia tiene el índice o la carga de glucemia?
Dr. Jones: El consenso actual es que las dietas con bajos índices o cargas de glucemia no ofrecen ventajas sobre la reducción de calorías para el control del peso.17 Sin embargo, cierta ciencia emergente sugiere que equilibrar la carga de glucemia de la dieta puede afectar algunos parámetros asociados con el síndrome metabólico en personas susceptibles. Creo que puede haber cierto beneficio al equilibrar la carga de glucemia en las comidas, pero todavía no queda claro qué significa ni cómo hacerlo.
BIHW: El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) que se utiliza en los Estados Unidos para endulzar muchos alimentos y bebidas, incluidas las bebidas carbonatadas, ¿contribuye excepcionalmente con el síndrome metabólico?
Dr. Jones: No existen investigaciones clínicas que lo respalden. El jarabe de maíz de alta fructosa tiene casi la misma composición química que el azúcar de mesa. En personas con peso normal que generalmente tienen buenos hábitos dietarios, utilizar razonablemente el JMAF o el azúcar de mesa para el caso, no es un problema. Incluso las personas diabéticas pueden incluir carbohidratos o azúcar en sus dietas. El tema es la cantidad y la frecuencia, que se relaciona con el control del peso, de porciones y, por sobre todo, con un estilo de vida saludable.
BIHW: Recientemente, dos estudios asociaron las bebidas sin alcohol con el síndrome metabólico. ¿Las personas deben preocuparse de que las bebidas carbonatadas causan el síndrome metabólico?
Dr. Jones: No. No existe evidencia clínica de que algún alimento o bebida en sí es responsable de causar síndrome metabólico o desarrollar la obesidad.
Es importante comprender lo que estos estudios pueden o no informarnos. Los dos estudios que vincularon las bebidas carbonatadas con el síndrome metabólico fueron observacionales o epidemiológicos,18, 19 lo que significa que analizaron las tendencias de las conductas de las personas y las enfermedades que desarrollaron. Estos tipos de estudios son útiles para identificar las asociaciones que necesitan comprobarse mediante pruebas clínicas, pero sus datos no confirman la causa ni el efecto. Muchos factores individuales o combinados podrían realmente ser responsables de las asociaciones observadas en los estudios observacionales.BIHW: ¿Cuáles eran los otros factores que podrían haber contribuido con la asociación observada entre las bebidas carbonatadas y el síndrome metabólico en estos estudios?
Dr. Jones: El Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses’ Health Study) descubrió una asociación entre el consumo de más de una bebida con azúcar por día y un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Pero las mujeres que consumieron más bebidas con azúcar durante un período de cuatro años también aumentaron su consumo calórico de otros alimentos, eran más propensas a fumar y menos activas físicamente que aquéllas que no las consumieron.18 A pesar del intento de los autores, es verdaderamente imposible cuantificar los efectos individuales de estos estilos de vida en el riesgo de desarrollo de la diabetes.
El segundo estudio sobre el consumo de bebidas sin alcohol utilizó datos de la población de Framingham y también fue observacional, por lo que los confusos factores de estilos de vida podrían ser nuevamente responsables de los hallazgos. Por ejemplo, el grupo que consumió la mayor cantidad de bebidas carbonatadas en ese estudio también consumió por día mayores cantidades de grasas saturadas y trans que el grupo que consumía pocas bebidas carbonatadas, y los que consumían al menos dos bebidas carbonatadas por día eran más propensos a fumar. Más aún, cuando se excluyó del análisis a las personas con diabetes inicial, disminuyó el gran riesgo de desarrollar el síndrome metabólico de un 44 a un 16 por ciento en las personas que consumían diariamente bebidas carbonatadas.19Ahora bien, esto no significa que las personas pueden ignorar las calorías de las bebidas carbonatadas. Todas las calorías cuentan. Las personas necesitan controlar las calorías para poder recibir los nutrientes que necesitan a fin de estar sanas y al mismo tiempo dar lugar a las comidas y bebidas placenteras esporádicas.
BHIW: El estudio retrospectivo que utilizó los datos de población del estudio Framingham también vinculó las bebidas de bajas calorías con el síndrome metabólico. ¿Puede explicarlo?
Dr. Jones: No hay explicación verosímil de por qué una bebida de bajas calorías, que no contiene calorías, podría contribuir con el desarrollo del síndrome metabólico. Una de las razones podría ser que las personas que consumen bebidas de bajas calorías tienen conductas dietarias inconsistentes. Por ejemplo, algunas personas pueden consumir alimentos con alto contenido calórico, o un refrigerio, acompañado de una bebida de bajas calorías, que los ayuda a racionalizar sus otras elecciones. El problema es que el consumo total de calorías permanece alto a pesar de optar por una bebida de bajas calorías.
Las personas pueden perder peso satisfactoriamente con dietas para perder peso que incluyen bebidas de bajas calorías. Las bebidas de bajas calorías pueden facilitar a las personas el control de las calorías. Pero no hacen perder peso ni ganarlo. Son una opción razonable para que las personas se controlen y de hecho, no son perjudiciales.BIHW: ¿Qué pueden hacer las personas para evitar desarrollar el síndrome metabólico?
Dr Jones: Debido a que hay un componente genético para el síndrome metabólico, es importante conocer los antecedentes familiares. Además, hay que mirarse al espejo. Si su torso es ancho y tiende a engordar alrededor de la cintura; es decir, si su cuerpo tiene forma de manzana, tiene más tendencia a desarrollar el síndrome metabólico que una persona con cuerpo en forma de pera, que engorda en la parte inferior del cuerpo.
Sin duda que la mejor manera de prevenirlo es controlar el peso con dietas y ejercicios.20 Las personas con sobrepeso deben adelgazar. Las personas sin sobrepeso también necesitan elegir bien sus alimentos y realizar ejercicios físicos de forma habitual para mantener un peso saludable y recibir los beneficios metabólicos asociados con el ejercicio aeróbico y de resistencia.En cuanto a las dietas, lo básico de una dieta saludable es incluir abundantes alimentos con fibras, como las frutas y las verduras, y también los cereales. Una dieta saludable también incluye las proteínas magras, como el pescado. Otra fuente de proteína, como los frutos secos, tiene muchas calorías, pero algunos de ellos, como las nueces y almendras, también disminuyen el colesterol.21 Si bien la grasa dietaria debe reducirse para perder peso, una dieta saludable para el corazón necesita más grasa monosaturada y ácidos grasos omega 3 que la típica dieta de los estadounidenses.22 La investigación también sugiere que puede ser beneficioso consumir alimentos con betaglucano, como los productos con avena y cebada.23
También es fundamental la actividad física habitual. Con eso me refiero a 150 minutos por semana o 30 minutos 5 veces a la semana de actividad física moderada.
Las opiniones de expertos y organizaciones citados en este artículo y en los propios no necesariamente representan las opiniones de cualquier institución o asociación a las que pertenecen, de The Coca-Cola Company ni de su Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar, ni de cualquier miembro del Consejo Asesor del Instituto de Bebidas.
ReferenciasEl Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar de The Coca Cola Company respalda la investigación y la integración educativa, y se centra principalmente en la ciencia y la nutrición de las bebidas. El Instituto de Bebidas es responsable de los programas de investigación clínica relacionados con marcas existentes y la producción de nuevas bebidas. El Instituto también representa un recurso para profesionales de la salud y otras personas que buscan información científica acerca de las bebidas, sus ingredientes y su función en los estilos de vida activos y saludables. Si desea obtener más información, visite www.beverageinstitute.org.