En un estudio epidemiológico publicado en el número de julio de 2007 de Circulation: Journal of the American Heart Association, se informó sobre descubrimientos que sugieren que la ingesta de bebidas carbonatadas, ya sean comunes o dietéticas, está relacionada con un incremento en los riesgos de sufrir síndrome metabólico y enfermedades cardíacas.1
Debido a que los medios masivos de comunicación le prestan mucha atención tanto a éste como a otros estudios epidemiológicos, los consumidores pueden llegar a preguntarles a los profesionales de la salud sobre los riesgos asociados con la ingesta de bebidas carbonatadas. Para ayudarlo a responder estas preguntas, el Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar (The Beverage Institute for Health & Wellness, BIHW) de The Coca Cola Company les solicitó a los principales expertos en obesidad y nutrición, Rebecca S. Reeves, DrPH, RD y Barry L. Zoumas, PhD que revisaran el estudio y compartieran con nosotros sus conclusiones.
BIHW: ¿Qué es lo que los consumidores deben tener en cuenta de este estudio?
Dra. Reeves: Hasta tanto no se realice la prueba aleatoria controlada que realmente compruebe que el consumo de bebidas carbonatadas causa síndrome metabólico, los consumidores no deben temer consumir estas bebidas con moderación.
Existen muchos factores que contribuyen al estilo de vida de una persona, como el tipo y la cantidad de actividad física que realiza, diversos patrones alimentarios, combinaciones y elecciones de alimentos, cantidad de refrigerios diarios, horas de sueño, tipo de empleo que tiene, constitución biológica de sus amigos (sobrepeso y obesidad), que pueden contribuir al desarrollo del síndrome metabólico o de otra enfermedad. Es muy difícil considerar todas estas características sobre una persona basándose solamente en uno o más cuestionarios provistos durante un estudio de este tipo. Eso significa que el síndrome metabólico no puede identificarse como una consecuencia de la ingesta de bebidas carbonatadas. Podría ser que en este estudio, la ingesta de bebidas comunes o dietéticas constituya solamente una "representación" o un sustituto del verdadero motivo por el que las personas desarrollaron esta afección; algo que este estudio no identificó.
Dr. Zoumas: Mi preocupación por los tipos de titulares en los medios que generó esta investigación radica en que los consumidores podrían deducir que simplemente evitando el consumo de bebidas carbonatadas podrían prevenir o curar el síndrome metabólico. Este mensaje simplista puede hacer más mal que bien, porque no alienta a los consumidores a abordar los problemas subyacentes relacionados con el síndrome metabólico, como el exceso de calorías de todas las fuentes y la falta de actividad física. El mensaje que deberíamos transmitir es la necesidad de controlar las calorías sin importar de dónde provienen y aumentar la actividad física.
Con respecto a las bebidas carbonatadas, queda claro que hay personas que consumen demasiados líquidos con azúcar, pero estas personas son también muy propensas a consumir demasiadas calorías provenientes de otros alimentos.
BIHW: ¿Este estudio realmente demuestra que el consumo de bebidas carbonatadas puede causar síndrome metabólico o que el hecho de evitarlas puede prevenirlo?
Dra. Reeves: No, este estudio no demostró causa ni efecto; solamente intentó demostrar una asociación entre la conducta de la ingesta de bebidas carbonatadas y resultado del síndrome metabólico. Debido a que los autores no pudieron controlar todos los factores que contribuyen con la etiología del síndrome metabólico en una persona, los verdaderos factores que originan esta afección podrían haberse omitido.
No se provee una explicación lógica para la hipótesis de que la conducta de consumir bebidas carbonatadas de bajas calorías pueda causar síndrome metabólico, a menos que exista otra conducta que la acompañe y que sea realmente la causa. Por ejemplo, tal vez las personas que beben bebidas carbonatadas de bajas calorías también ingieren alimentos con muchas calorías como patatas fritas con salsas o frituras cada vez que consumen estas bebidas. Por lo que tal vez no sea la bebida dietética la que esté contribuyendo con esta enfermedad metabólica, sino el exceso de calorías consumidas a través de los alimentos que normalmente acompañan a estas bebidas.
Dr. Zoumas: Estoy de acuerdo. A pesar de que este estudio da origen a cuestionamientos interesantes al ser un estudio observacional (epidemiológico), no se pueden sacar conclusiones sobre su incidencia en la etiología de la enfermedad. Sólo las pruebas clínicas pueden demostrar causa y efecto. No se deben interpretar estos resultados diciendo que la ingesta de una o más bebidas carbonatadas comunes o de bajas calorías por día puede provocar síndrome metabólico o que el hecho de no consumirlas lo prevendrá.
Desde mi punto de vista, la explicación más lógica para estos resultados se relaciona con el consumo excesivo de calorías y una conducta sedentaria, y con el hecho de que el consumo de bebidas carbonatadas puede ser un "indicio" de otras conductas como la poca actividad física y una dieta con exceso de calorías.
Sabemos que en gran medida, los agentes nocivos de las principales enfermedades crónicas, incluida la enfermedad cardíaca y el cáncer, son una extensión de lo que las personas hacen o dejan de hacer en su día a día. Las conductas que dañan la salud, en especial el uso de tabaco, la falta de actividad física y una nutrición deficiente, constituyen un gran problema. Por lo tanto, creo que los consumidores deben comprender la importancia de una dieta saludable, hacer ejercicio y el control de su peso.
BIHW: Según los resultados de este estudio, las personas que consumen bebidas carbonatadas de bajas calorías ¿deberían dejar de hacerlo? ¿Las personas con diabetes deben evitar las bebidas carbonatadas de bajas calorías?
Dr. Zoumas: No. Las personas que consumen bebidas carbonatadas de bajas calorías no deben dejar de hacerlo a causa de los hallazgos de este estudio. Eso incluye tanto a aquellas personas que padecen diabetes como a las que no.
Existen estudios que demuestran claramente que las personas pueden perder peso con regímenes que incluyan bebidas carbonatadas de bajas calorías y hay evidencias de que aquellas personas que las consumen durante su régimen tienden a recuperar menos peso. Pero la clave para el control del peso no es si una persona consume o no bebidas carbonatadas de bajas calorías, sino si esta persona es proactiva y cumple con el control diario de las calorías que consume y si realiza suficiente ejercicio. Pero si una persona no es conciente de las calorías que consume, simplemente evitando las bebidas carbonatadas de bajas calorías no evitará consumir calorías en exceso en otros alimentos.
Para la mayoría de nosotros, mantener un equilibrio entre las calorías que consumimos y las que gastamos requiere de tres cosas: control regular de nuestro peso, realizar ejercicio de manera habitual y mantener conductas que nos ayuden a controlar las calorías ingeridas a lo largo del día. Esto significa ser conciente de las calorías que tienen los alimentos y las bebidas que consumimos, controlar el tamaño de las porciones, escoger versiones del mismo alimento con menor cantidad de calorías, limitar los refrigerios y equiparar las calorías adicionales consumidas en un alimento o una bebida recortando calorías de otro lado.
Dra. Reeves: Estoy de acuerdo, las personas que beben bebidas carbonatadas de bajas calorías pueden seguir haciéndolo con moderación, lo mismo sucede con las personas con diabetes.
BIHW: ¿Qué es lo más importante que se puede hacer para reducir el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y/o enfermedad cardíaca?
Dra. Reeves: Los factores más importantes del estilo de vida que una persona debe incorporar en su vida diaria son: algún tipo de actividad física regular, consumir alimentos de todos los grupos alimenticios con especial énfasis en frutas, vegetales, productos lácteos de bajo contenido graso y cereales integrales, controlar el tamaño de las porciones y mantener un peso saludable.
Dr. Zoumas: Estoy de acuerdo. Lo más importante que puede hacer una persona para reducir las probabilidades de sufrir síndrome metabólico es realizar cambios efectivos en su estilo de vida como perder peso, incrementar la actividad física y seguir una dieta saludable para el corazón. Habiendo dicho esto, la pregunta que surge es: en una dieta saludable, ¿hay lugar para las bebidas con azúcar y las bebidas de bajas calorías? Definitivamente, la respuesta es sí. Por ejemplo, una dieta de 2.000 calorías, basada en la pirámide alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (United States Department of Agriculture, USDA), considerada un modelo para los planes alimenticios saludables, incluye alrededor de 250 calorías "libres" que pueden utilizarse en componentes como el azúcar agregada y las grasas. Es decir que sí. Una dieta saludable puede incluir una bebida carbonatada común, que contiene alrededor de 140 calorías por lata de 12 onzas.
En cuanto a las bebidas de bajas calorías, pueden facilitar el control de calorías para algunas personas. Para otras, representan simplemente una alternativa de bajas calorías que les permitirá usar sus calorías libres en otros alimentos. Pero eso sí, no pueden hacerle perder peso, ni ganarlo, por sí mismas. Siguen siendo una buena alternativa si se las bebe con moderación y definitivamente, sí son seguras.
La opinión de otros expertos:
Barry Popkin, Universidad de North Carolina en Chapel Hill
-- extractos de "El dilema de las bebidas carbonatadas" (en inglés) por Terri Coles, Noticias Reuters, consultado el 23/07/2007
"Debes darte cuenta de que en este estudio los que beben bebidas carbonatadas no son personas sanas según la escala de Framingham", dijo Popkin. "Son personas que tienen más problemas de salud". Por lo tanto, muchas de ellas tomaban bebidas de bajas calorías porque ya tenían problemas de salud y su médico les pidió que lo hicieran, no las consumían porque querían.
Las características iniciales para los participantes del estudio demuestran que aquellos que bebieron bebidas carbonatadas por lo menos una vez al día, pesaron más y poseían un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor, con la mayor parte de los participantes con un IMC superior a 30, lo que se considera obesidad. También tenían mayores circunferencias de cintura, una condición que puede proporcionar una medida más precisa del riesgo relacionado con los problemas de peso que el IMC por sí solo. La mayoría de los consumidores de bebidas carbonatadas eran diabéticos y aquellos que consumían una o más bebidas carbonatadas por día tenían más tendencia a ser fumadores.
Los resultados del estudio representaban la ingesta de grasas y grasas trans, el consumo de fibras dietéticas, el tabaquismo y la actividad física, y aún así se encontró la relación entre el consumo de las bebidas carbonatadas comunes y de bajas calorías y el síndrome metabólico, pero sus autores ratificaron que también pueden incidir otros factores. Popkin señaló que, cuando no se consideró a los diabéticos en los hallazgos, los consumidores de bebidas carbonatadas presentaron solamente un incremento del 16 por ciento en el riesgo de padecer problemas de salud.
The American Heart Association (EE. UU.)
-- extractos del comunicado de prensa del 23 de julio de 2007. Para consultar el artículo completo, haga clic aquí.
"Como éste es un estudio observacional, es importante destacar que el mismo no demuestra que las bebidas carbonatadas causen factores de riesgo de enfermedad cardíaca. Demuestra que los sujetos estudiados que consumieron bebidas carbonatadas resultaron más propensos a desarrollar factores de riesgo de enfermedad cardíaca.
"Sin embargo, es posible que esta relación se pueda explicar mediante otros factores. A menudo, las personas que consumen bebidas carbonatadas también comen y beben más calorías, grasas saturadas y trans y consumen menos fibras y productos lácteos. Además, estas personas tienden a realizar menos actividad física. Al menos esto resultó ser cierto entre los sujetos que participaron en este estudio.
"A pesar de que los autores sí representaron los factores antes mencionados en el análisis, es posible que otros factores relacionados con el estilo de vida aún tengan relevancia en el aumento calculado de los factores de riesgo que llevan a una enfermedad cardíaca. Como los autores destacaron en el estudio, es necesario realizar más investigaciones para comprender estas relaciones antes de que se puedan hacer públicas las recomendaciones.
"Una bebida de bajas calorías puede ser una buena opción para reemplazar las bebidas que contienen calorías y que no contienen cantidades importantes de vitaminas ni minerales. La American Heart Association respalda los patrones alimentarios que incluyan las bebidas de bajas calorías como el agua, las bebidas carbonatadas dietéticas o la leche de bajo contenido graso como opciones más saludables que las bebidas carbonatadas comunes".
Las opiniones de expertos y organizaciones citados en este artículo y en los propios no necesariamente representan las opiniones de cualquier institución o asociación a las que pertenecen, de The Coca-Cola Company ni de su Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar, ni de cualquier miembro del Consejo Asesor del Instituto de Bebidas.
Referencias
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